5°domingo de Pascua | Cantate
Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.
Juan 14,6
A partir del camino, hablamos de caminar, de andar, de pasar. También hablamos de caminantes, humanos y no humanos, que transitan el camino. Hablamos de pasos y huellas que encontramos, algunas imperceptibles y otras profundas; pasos y huellas de aquellos que ya pasaron y que se hicieron parte del camino. Según la circunstancia en la que nos encontremos, descubriremos algo distinto en el camino; detalles que tal vez antes no habíamos percibido. A veces el andar es rápido, otras más lento, y a veces necesitaremos detenernos. Lo importante es que el camino estará.
Esta verdad no es absoluta, sino que se va construyendo al caminar, nos encontramos con otros y nos abrimos al cambio, el diálogo y el crecimiento personal y comunitario. Es una verdad enraizada en el amor, sostenida en el cuidado y regada en el compartir. Verdad que trae libertad e invita al servicio y a la búsqueda del bien común.
Vida más allá que simplemente respirar y estar. Vida que se camina, que se comparte. Vida para toda la creación y sin distinción. Vida digna, vida abundante, vida plena, vida buena. Vida que implica paz, pan, abrigo, cariño, comunidad.
Gracias, oh Dios, por ser el camino y nuestra compañía en dicho andar.
Gracias, oh Dios, por cada día compartir con nosotros en qué consiste tu verdad.
Gracias, oh Dios, por mostrarnos en Jesús, sus palabras, acciones, pasión, muerte y resurrección, por donde pasa la vida que tú sueñas para la creación. Amén
Mónica G. Hillmann