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Porque has mostrado a los sencillos las cosas que escondiste de los sabios y entendidos.
Mateo11,25
El versículo escogido forma parte de una alabanza que Jesucristo ofrece a Dios. La sabiduría y el entendimiento es cultivado por personas sencillas, porque con humildad recibieron a Jesús. Reconocer a Dios en el Hijo encarnado solo puede proceder de la misma divinidad de la cual Jesús procede.
Como Palabra creadora, Jesús nos confirma que quienes reconocieron a Dios, como Juan el Bautista, no necesitaron grandes ejercicios intelectuales. Conocer a Dios significa aceptar y vivir la fe con el compromiso de caminar con esperanza en un camino desconocido. La sabiduría divina contradice toda fuerza humana que desfigura el mensaje del Reino, invitándonos al arrepentimiento.
El bautismo de arrepentimiento que Juan el Bautista anunció presidió la gracia salvífica que Cristo ofreció con su entrega en la cruz y su resurrección. Pero existe una conexión: el arrepentimiento diario con la ayuda de Dios, que es nuestro descanso sin límites, nuestro alivio en las tormentas y nuestra cobija en las tormentas.
Oración: Te alabamos, Dios, por tu fidelidad; aceptamos el descanso que nos ofreces y te seguimos con humildad. Como comunidad fiel, permítenos encontrarte en cada momento de necesidad, agotamiento o alegría. Amén.
Patricia Cuyatti Chávez