Domingo 8 de marzo

 

3°domingo de Cuaresma | Oculi

 

Ya no creemos solo por lo que tú dijiste -decían a la mujer-; ahora lo hemos oído nosotros mismos y sabemos que verdaderamente este es el Salvador del mundo.

 

Juan 4,42

 

Este domingo de Cuaresma se llama Oculi, que significa “ojos”. Los ojos de la mujer samaritana se abrieron ante el salvador del mundo y reconoció al mesías prometido. Pasó de ser parte de un pueblo despreciado por los judíos a ser portadora y testigo ocular de Cristo. Ya no quería tener más sed y corrió a su pueblo a anunciar que el Mesías estaba allí, junto al pozo, y llevó a otros para que pudieran verlo y oírlo.
Y así es, la fe nace en el oír; si cuentas tu fe a otros, querrán vivir y experimentar lo que tú cuentas, querrán verlo, saberlo, sentirlo…
¿Cuánto hace que no vas a buscar agua (fe) al pozo, que no buscas saciar tu sed de fe en tu comunidad, que no te reúnes para adorar y alabar al Señor de la vida?
¿Cuánto hace que no compartes la mesa del Señor con tus hermanos y hermanas? La Cuaresma es un buen momento para volver; el Señor y tu comunidad siempre te esperan.
¿No tienes una comunidad de fe? No esperes más, haz como la samaritana: busca a tus conocidos y encuentra una comunidad con la que reunirte. Participa y descubre lo bueno que es formar parte de quienes viven la promesa del Señor. Permítele abrir tus ojos.
Dios guía tu camino.

 

Narciso Weiss

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