Los y las jóvenes del Distrito Misiones de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata (IERP) celebraron un significativo campamento distrital de verano del 13 al 16 de enero de 2026. Pudieron disfrutar de la comunidad, aprender y fortalecer la fe todos juntos. El encuentro tuvo lugar en el Centro de Encuentros de la Congregación San Juan, en la ciudad de Eldorado, y contó con la participación de más de ochenta jóvenes de las nueve congregaciones del distrito.
El tema del encuentro fue «Cada vez que nos encontramos» y el lema «Es necesario celebrar». Durante el campamento, reflexionaron sobre la parábola del Hijo Pródigo (San Lucas 12:11-32) y conversaron sobre las dificultades que los jóvenes pueden encontrar en sus familias y sobre la falta de espacios de contención en los propios hogares, que los lleva a buscarlos en otros lugares. La salud mental fue un tema muy presente, y pudieron hablar sobre la medicalización de la vida, la mercantilización y las altas expectativas que se tienen sobre los jóvenes. También reflexionaron sobre lo que los jóvenes quieren reflejar en sus familias y sobre quiénes quieren ser en el espacio familiar, y sobre cómo pueden buscar en el Señor la fortaleza para empezar a construir hogares sanos, de contención y cariño.
El tema se trabajó durante todo el campamento mediante diversas actividades, sobre todo en los espacios preparados por el diácono Martín Elsesser y el pastor emérito Mario Bernhardt, quienes orientaron a los participantes y dirigieron los momentos dedicados al tema. Los participantes se dividieron en dos grupos según su edad (17 años o menos y 18 años o más) y luego en pequeños grupos para crear círculos seguros donde pudieran expresarse con libertad y confianza. En la primera jornada, pudieron ver «Escenas de la vida cotidiana», una serie de representaciones y vídeos en los que se mostraban problemáticas adolescentes, sociales y familiares que viven todos los días y que, muchas veces, normalizan, pero que, a largo plazo, pueden tener un impacto negativo en su calidad de vida y desarrollo.
Luego pudieron expresar qué es lo que sintieron y cómo se identificaron con todo lo que vieron en un plenario final, reflexiones que fueron registradas en el “Libro de las emociones”, que fue realizado con las anotaciones de los jóvenes a lo largo de la actividad. En la segunda jornada, los grupos volvieron a dividirse para llevar a cabo la dinámica del “Teatro foro”, una actividad en la que cada grupo representó una situación que consideraron problemática para que el resto pudiese intervenir en ella, haciendo cambios en la obra para que tome un rumbo sano y amigable para ellos, pensando todos juntos nuestras necesidades y el cómo las resolveríamos. Los jóvenes manifestaron que el tema resultó liberador para quienes sufren de estas situaciones, ya que pudieron compartirlas con sus hermanos y pensarlas en conjunto desde la fe. También observaron que los participantes lograron empatizar profundamente con sus compañeros, reforzando la idea del espacio de cuidado que buscan crear.
El campamento también contó con talleres recreativos por las tardes, en los que los jóvenes pudieron dar rienda suelta a su creatividad y aprender en diversas áreas. Los talleres fueron de teatro (a cargo de Enzo Yacobousci), manualidades (Macarena Penzkofer), cocina (Óscar Wegert y el pastor Carlos Kozel), danza folclórica (Luciana Bornhold), producción audiovisual (Melina de los Santos) y yoga (Azul Knecht). Todos los talleres contribuyeron al desarrollo del campamento: en cocina se prepararon meriendas y cenas, en manualidades se confeccionaron pulseras que cada campista se llevó como recuerdo, en danza y teatro se prepararon representaciones para la fogata, el taller de producción audiovisual grabó y publicó el noticiero del campamento (ya disponible en YouTube) y el de yoga relajó a coordinadores y campistas atareados.
Por supuesto, tampoco podían faltar los espacios de espiritualidad y los devocionales, en los que los diferentes grupos de jóvenes se fueron turnando para preparar los distintos encuentros con Dios. En ellos, los jóvenes se unieron en oración y alabanza como comunidad, meditaron la palabra y dejaron que el Espíritu Santo los invadiera y los fortaleciera, entregándole a Dios sus preocupaciones para poder escuchar su voz y seguir la dirección que Él indicaba. Cada devocional es un momento único en el que cada participante puede sincerarse y abrir su corazón al Señor, experimentando la fe en su máxima expresión. En ese sentido cabe señalar que en el devocional de la noche tuvieron el acompañamiento de la Fundación de Tacklendo Muros, que compartió con ellos su experiencia del trabajo que en la cárcel. Además participó un hombre joven que hace 6 meses recobró su libertad, que contó su experiencia y la búsqueda de reincorporación social. Durante el culto de cierre recogieron todas las vivencias del encuentro, para poder mirarse desde la historia del hijo pródigo, como proceso de sanación y con la esperanza de volver a reencontrarse, espacio en el que se hará necesario festejar una vez más.
«En los campamentos vivimos la espiritualidad a nuestra manera: no en silencio y en solitario, sino con música, abrazos, dinámicas y oración conjunta, con la unidad de la familia que es la juventud IERPina, en un espacio preparado por y para nosotros», expresaron los propios participantes. «Cada campamento es un espacio de encuentro muy importante para cada uno de nosotros, donde podemos vivir nuestra fe libremente, aprender, encontrarnos con Dios y con nuestra hermosa familia. Volvemos cansados y un poco afónicos, pero con el alma llena y la fe encendida», agregaron.
Queremos agradecer a todos los que acompañaron este campamento: a los ministros y laicos que estuvieron con nosotros, a los temistas y talleristas, a los miembros de la comunidad de San Juan, a todos quienes colaboraron con donaciones y con su tiempo, a nuestros campistas que volvieron a nuestro lugar, y sobre todo al Señor, que nos brindó todas las herramientas para que otro campamento más fuese posible. Le pedimos también que nos permita encontrarnos muchas veces más, para que la juventud IERPina Misionera se siga fortaleciendo y que pueda disfrutar de este espacio por todavía mucho tiempo.




