Año Nuevo
El Señor se dirigió a Moisés y le dijo: Diles a Aarón y a sus hijos que cuando bendigan a los israelitas lo hagan de esta manera.
Números 6,22-23
Aquí Moisés da un mandato a su hermano Aarón, que era sacerdote, y a sus hijos. Les encarga que bendigan a su pueblo, no como ellos quieran, sino de una manera específica, con las palabras de Dios, que expresan su deseo de protegerlos y concederles paz.
Lo que destacamos en este párrafo es que la bendición es idea y propósito de Dios, no es algo que el pueblo pide a Dios, sino que es la extensión voluntaria de su gracia.
Dios nos bendice de diversas maneras; en este caso, lo hace a través de las palabras, y por medio de Moisés se las transmite a Aarón y al pueblo. Pero Dios también nos bendice en lo espiritual, mental y emocional.
Este texto nos invita a reflexionar sobre varias acciones: Moisés asigna una tarea a Aarón según la voluntad de Dios, y Aarón y sus hijos la escuchan y aceptan. Esto nos dice que debemos escuchar las palabras de Dios y seguir sus mandamientos según su voluntad.
La bendición de Dios debe ser una alabanza continua en nuestro día a día, en todo momento: de alegrías y angustias, como agradecimientos y como peticiones.
“Bendigamos al Señor. Demos gracias a nuestro Dios. Que el Dios omnipotente nos bendiga. Amén” (Cancionero Canto y Fe N° 149).
Mónica B. Rockembach