Jueves 12 de marzo

 

Pero el Señor le dijo: “No te fijes en su apariencia ni en su elevada estatura, pues yo lo he rechazado. No se trata de lo que el hombre ve; pues el hombre se fija en las apariencias, pero yo me fijo en el corazón”.

 

1 Samuel 16,7

 

A menudo se oye decir: “Hay que saber guardar las apariencias, hay que ir ´bien ´vestido para dar buena impresión”. Además, existen muchos estigmas que fijan las apariencias. Sin embargo, el profeta Samuel, inspirado en su comprensión de la voluntad de Dios, debe elegir un rey que gobierne al pueblo de Israel según el criterio anunciado: el corazón.
En este sentido, Jesús advierte sobre la evaluación errónea de las personas con poder por sus apariencias; es decir, cuando el uso de vestimentas, exigencias de reconocimiento y privilegios, y oraciones se utilizan para ocultar otras acciones, como el despojo de las casas de las viudas pobres (ver Lucas 20,45-47). Por lo tanto, cuando las apariencias se utilizan para engañar, se está ocultando la verdadera intención y la injusticia de las acciones.
Qué difícil es hoy en día elegir a candidatos políticos como gobernantes en tiempos de elecciones, cuando solo tenemos acceso a su presentación a través de los medios de comunicación de poder concentrado.
En la búsqueda de un rey con un corazón sincero y justo, Samuel elige a David mediante el criterio de des ocultamiento de las apariencias. David es presentado como el más pequeño y el que cuida del rebaño (v. 11).
La experiencia de lo pequeño y el cuidado de la vida es criterio que revela el corazón. Dios justo, enséñanos orientar nuestra vida al servicio del bien común. Amen.

 

Norma Guigou

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