Jueves 15 de enero

 

No basta que seas mi siervo sólo para restablecer las tribus de Jacob y hacer volver a los sobrevivientes de Israel.

 

Isaías 49,6

 

Hacer las cosas que hay que hacer no significa siempre que lo que uno hace sea lo que corresponde. Es como cuando un guardaparque sólo vigila para que nadie haga daño o como cuando un médico solo receta remedios para las enfermedades. Nadie puede decir que no hagan su trabajo pero todos sabemos que ser guardaparques o ser médico es mucho más que esto. El mundo es cada vez más injusto y cada vez más personas eligen hacer lo mínimo necesario porque le encuentran cada vez menos sentido a sus vidas, o directamente tra- bajan para cumplir porque no sienten que su trabajo sirva para algo. El profeta dice que ahora no se trata de volver del exilio y reconstruir el pueblo de nuevo y listo. La cuestión es mucho más profunda: A ver, esta vez tratemos también de ser mejores personas y hacer un mundo mejor. El profeta llama al pueblo a ser luz, a anunciar la salvación, a ser testigo de un mundo mejor. La tentación de atender cada uno lo suyo es muy grande. Sin embargo, sabemos que de esa manera no vamos a ningún lado. El reformador Martín Lutero decía que cada persona haciendo su trabajo presta un servicio a los demás que puede ser motivo de gloria a Dios. Esta es la cuestión: Recordar de quién somos y para quién vivimos.
Queremos que nos enseñes a aceptar tu ofrecimiento de ser luz en nuestro mundo, para que alumbre tu Reino de vida nueva. (Cancionero Canto y Fe N° 280)

 

Jorge Weishein

Compartir!

Facebook
Twitter
LinkedIn
WhatsApp
Email
Print