Abram salió de Harán tal como el Señor se lo había ordenado. Tenía setenta y cinco años cuando salió de allá para ir a la tierra de Canaán.
Génesis 12,4a
En este versículo se muestra cómo Abram responde al llamado de Dios y acepta todo lo que conlleva seguirle fielmente. Deja su tierra, su familia y su hogar, confiando plenamente en la promesa que Dios le había hecho. La actitud de Abraham al aceptar el llamado de Dios es un ejemplo para nosotros.
Hoy, ese mismo llamado resuena en nosotros. Dios nos invita a salir de nuestra zona de confort para comenzar a habitar nuevos espacios, quizá desconocidos, que nos permitan ser comunidad de formas diferentes y acercarnos a quienes necesitan consuelo, compañía y esperanza. Hoy Dios nos llama a ir al encuentro de los demás y a ser instrumentos de su amor y su paz.
Ser instrumento al servicio de Dios no significa tener las respuestas para todo ni saber dónde vamos o qué pasará. Seguirlo significa estar disponibles, abrir los ojos a las necesidades de los demás, ir a su encuentro y llevar un mensaje de esperanza en tiempos de tanta exclusión y fragmentación.
Sofia Ayelen Schenhals