Jueves 9 de abril

Pues bien, Dios ha resucitado a ese mismo Jesús, y de ello todos nosotros somos testigos

 

Hechos 2,32

 

La resurrección de Cristo es el hecho más importante de nuestra vida, pero no solo fue un acontecimiento, sino que es una realidad que transforma vidas.
Los discípulos, como Pedro, predicaban con valentía y certeza que ellos eran testigos de la resurrección. No hablan de rumores ni de teorías, sino que declaran la verdad que han vivido: ¡Jesús está vivo!
Como iglesia, estamos llamados a anunciar el mensaje del Cristo resucitado, no solo con palabras, sino con nuestra vida. Creemos en el Cristo resucitado por nuestra fe y porque lo experimentamos cada vez que perdonamos, amamos, servimos y compartimos la esperan- za del evangelio. Tenemos la certeza de que Jesús vive, ha resucitado y nos acompaña en nuestras vidas.
La tarea no es sencilla: vivimos en un mundo lleno de injusticias, desigualdades, muerte y violencia, y hay mucha incertidumbre. Aun así, Dios nos llama a proclamar su reino de justicia y amor, a predicar la buena nueva de la resurrección, a llevar el mensaje de esperanza a los quebrantados de corazón y a dar testimonio del Dios viviente.

 

Carlos Kozel

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