Los días 21 y 22 de febrero, la Congregación Posadas de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata llevó adelante el primer Campamento de Niños, Niñas y sus familias, en un clima de alegría y participación comunitaria. El encuentro se desarrolló en el espacio de retiros y encuentros “El Urutaú”, perteneciente a Andrea y Motas. Bajo el lema Dios es mi refugio, inspirado en el Salmo 91 y en el marco del tiempo de Cuaresma, las actividades propusieron reflexionar sobre la confianza en Dios en medio de las dificultades.
Durante la jornada del sábado se trabajó en torno a la importancia del ayuno material y espiritual, invitando a identificar aquellas situaciones que alejan a las personas de Dios y de su bienestar corporal, mental y espiritual. El día estuvo atravesado por espacios recreativos, el compartir de experiencias personales y comunitarias, la construcción de refugios con elementos de la naturaleza, un paseo por el río Paraná y una ronda final alrededor del fogón.
El domingo las actividades comenzaron con la plantación de árboles, propuesta coordinada por Romario, quien dialogó con los niños y niñas sobre la importancia del cuidado del medio ambiente y la Creación de manera integral. En esta instancia también participó Motas, invitando a cada niño y niña a adoptar un árbol como símbolo de aprendizaje y compromiso con la naturaleza.
La jornada continuó con la celebración de un Culto Comunitario en el que los protagonistas fueron los niños y niñas, quienes compartieron el mensaje a través de la recreación y el juego. En ese espacio se destacó la importancia de los refugios que Dios ofrece en medio de las tormentas y dificultades de la vida.
El encuentro fue organizado por el Equipo de Catequesis de la Congregación, que acompaña el proceso comunitario de cada niño y niña, fortaleciendo el espacio de la niñez mediante propuestas que integran a toda la familia. Madres, padres, abuelos y abuelas, tíos y tías, jóvenes, niños y niñas participaron activamente, entrelazando sus realidades en la construcción de un espacio comunitario que busca integrar, transformar y dignificar la vida en todos sus niveles.
Desde la Congregación expresaron su agradecimiento a las familias que se involucraron y sostuvieron la realización del campamento, a la Comisión Directiva por el acompañamiento logístico, financiero y espiritual, y a todas las personas que apoyan de manera desinteresada el espacio de la niñez. Asimismo, dieron gracias a Dios por la oportunidad de seguir generando espacios que transforman vidas, grupos y comunidades.
El encuentro se inspiró en las palabras del Salmo 91: El que vive bajo la sombra protectora del Altísimo y Todopoderoso, dice al Señor: Tú eres mi refugio, mi castillo, ¡mi Dios, en quien confío!