Lunes 11 de marzo

Yo te busco de todo corazón; no dejes que me aparte de tus mandamientos. He guardado tus palabras en mi corazón para no pecar contra ti.
Salmo 119,10-11

El texto de hoy plantea la pregunta: «¿cómo podrá el joven llevar una vida limpia?» (v. 9), y responde: «¡Viviendo de acuerdo a la palabra!» El salmista se refiere a los jóvenes, pero es importante reconocer que todas las personas, independientemente de su edad, enfrentamos a diario el desafío de llevar una vida agradable a Dios. ¿Cómo podemos lograrlo? ¿Qué herramienta tenemos para hacerlo?

¿Existe alguna especie de «aplicación» o «alarma» que nos recuerde buscar a Dios? Sí, la oración.

La oración no solo tiene un gran poder para la vida personal y comunitaria, sino que también es el medio que nos conecta con Dios y fortalece nuestra vida espiritual. Existen diversas formas de orar, y todas son válidas: a veces estamos más «inspirados» y expresamos nuestros sentimientos con muchas palabras. En otras ocasiones, nos quedamos sin palabras y en esos momentos, Jesús nos dejó un modelo de oración en Mateo 6, 5-15. También puede haber momentos en los que simplemente necesitemos estar en silencio, confiando en que Dios ya conoce nuestros pensamientos.

Es fundamental que busquemos a Dios de corazón cada día y le pidamos que nos guíe para vivir de acuerdo con sus mandamientos.
Cautívame Señor, que en ti mi voluntad tendrá un bautismo de vigor, firmeza y santidad. Podrá la tentación mi vida sacudir; no habrá más cierta protección que la que encuentre en ti. (Canto y Fe Nº 308)

Susana Carolina Plem
Salmo 119, 9-12
Tema: oración

 

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