Lunes 2 de febrero

 

En su casa habrá abundancia y riqueza, su generosidad permanecerá para siempre..

 

Salmo 112,3

 

¿Qué experiencia tenemos de sentirnos bendecidos por Dios en nuestra casa? Quiero contarles mi experiencia porque tuve la bendición de tener grandes maestras que me han enseñado que significa ser bendecido por Dios y como Él es generoso, siempre y en todo lugar.
Mi abuela era una de esas mujeres de campo que, en tiempos de crisis, escasez o cuando se terminaba la cosecha y había que preparar la tierra para plantar de nuevo, cocinaba en “abundancia” e invitaba a todos los que pudieran ir, porque decía que, si en tiempos difíciles podíamos regalar abundancia, el buen Dios también lo haría con nosotros. En medio de la escasez, es posible regalar abundancia. Eso siempre me quedó.
Mi madre, que también fue otra maestra, nos enseñó que quien viniera a casa y pidiera algo, comida o ropa, siempre tenía que poder llevarse algo, e incluso más de lo que había pedido, porque Dios podía estar vestido de pobre y llamar a nuestra puerta. Estas imágenes y recuerdos de la infancia perduran en mí. Y puedo dar fe de la acción de Dios en mi vida. Creo firmemente que el primero que abre la mano para dar, es también el primero que se abre a recibir ¿Lo habías pensado?

 

Sergio López

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