El Señor es mi pastor; nada me falta. En verdes praderas me hace descansar, a las aguas tranquilas me conduce, me da nuevas fuer- zas y me lleva por caminos rectos, haciendo honor a su nombre. Aunque pase por el más oscuro de los valles, no temeré peligro alguno, porque tú, Señor, estás conmigo; tu vara y tu bastón me inspiran confianza.
Salmo 23,1-4
¡Declaramos que nuestro Señor es nuestro pastor, ahora y siempre! Amén. De todos los animales con los que nos compara el Señor, la oveja es el animal ideal, ¿por qué? Porque existe un vínculo entre el pastor y su rebaño que va más allá de una cuestión cultural. Lo que marca la diferencia es el tipo de relación. Las ovejas son mansas y necesitan a su pastor para ser guiadas. Necesitan escuchar su voz. Hay una conexión.
Así también nosotros necesitamos de nuestro pastor para ser guiados, buscar protección, contención, consuelo y armonía en nuestra vida. Para algunas personas, hoy en día, si no tienen wifi se sienten totalmente desconectadas, desesperadas y perdidas. Jesús nos ofrece una conexión permanente para estar conectados las 24 horas del día, los siete días de la semana.
¿En qué momento de tu vida perdiste el rumbo? ¿En qué momento te invadió la desesperación? Nuestro pastor calma las tormentas. Te dejo este pedacito de una canción que dice así:
Puedes tener paz en la tormenta Fe y esperanza cuando no puedas seguir Aún con tu mundo hecho pedazos El Señor guiará tus pasos En paz en medio de la tormenta.
Emiliano Torres