¡Señor, nuestro Dios, qué admirable es tu nombre en toda la tierra!
Salmo 8,1
Cuando ordenamos todo lo existente desde la perspectiva humana, lo hacemos en beneficio y provecho del ser humano. Todo a nuestros pies, todo para nuestro bienestar, todo para vivir, decimos, en plenitud.
El salmista lo ve desde otra perspectiva: desde la inmensidad de la obra de Dios, desde toda la creación. Y se pregunta: “¿Qué es hombre para que pienses en él, el ser humano para que lo cuides?”.
Si usamos el nombre de Dios en la perspectiva humana, lo invocamos para que ponga todo a nuestro servicio: danos, ayúdanos, destruye al enemigo, etc. Si, por el contrario, situamos el nombre de Dios en la perspectiva de la creación, vemos que el lugar del ser humano se desdibuja ante la maravilla de todo lo creado, tanto viviente como inanimado. No solo en nuestro planeta, sino también en el sistema solar y en el universo entero.
Cuando invoquemos a Dios, hagámoslo en la perspectiva del salmista. Dios, que has hecho todo y lo cuidas, ten piedad de nosotros. Amén.
El salmista lo ve desde otra perspectiva: desde la inmensidad de la obra de Dios, desde toda la creación. Y se pregunta: “¿Qué es hombre para que pienses en él, el ser humano para que lo cuides?”.
Si usamos el nombre de Dios en la perspectiva humana, lo invocamos para que ponga todo a nuestro servicio: danos, ayúdanos, destruye al enemigo, etc. Si, por el contrario, situamos el nombre de Dios en la perspectiva de la creación, vemos que el lugar del ser humano se desdibuja ante la maravilla de todo lo creado, tanto viviente como inanimado. No solo en nuestro planeta, sino también en el sistema solar y en el universo entero.
Cuando invoquemos a Dios, hagámoslo en la perspectiva del salmista. Dios, que has hecho todo y lo cuidas, ten piedad de nosotros. Amén.
Atilio Juan Hunzicker