Martes 27 de octubre

Envía tu luz y tu verdad, para que ellas me enseñen el camino que lleva a tu santo monte, al lugar donde tú vives (…) pues tú, mi Dios, llenas mi vida de alegría. ¿Por qué voy a desanimarme? ¿Por qué voy a estar preocupado? Mi esperanza he puesto en Dios, a quien todavía seguiré alabando. ¡Él es mi Dios y salvador!

Salmo 43,3-5

Envía tu luz y tu verdad para que me muestren el camino, pues tú, mi Dios, llenas mi vida de alegría. ¿Quién no quiere estar alegre, pasar los días con buen ánimo, sentirse libre y liviano? ¿Pero cómo se llega a ese punto? Muchas veces nos ponen piedras en el camino, nos encontramos con obstáculos que no son fáciles de solucionar ni de empujar a un lado. Momentos que nos enfadan o nos ponen tristes. En esos momentos, la fe y la palabra de Dios nos ayudan. Dios nos promete que va a estar a nuestro lado, sea lo que sea lo que tengamos que sobrepasar.
Guiándonos en su palabra para organizar nuestra vida. Dios permanecerá a nuestro lado. Esa promesa es la luz al final del túnel, la luz que debemos ver. La luz que nos acompaña dia a día para vivir conformes, alegres por lo que estamos viviendo, sin pensar continuamente en lo negativo. Pensemos positivamente: Dios está con nosotros, como ayer, hoy y mañana.
“Caminemos a la luz de Dios; caminemos todos, caminemos juntos, caminemos a la luz de Dios” (Cancionero Canto y Fe N° 151).

Erica y Guillermo Arning

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