Martín Lutero, mis recuerdos: obra de teatro unipersonal

El primero de marzo de 2026, se presentó la obra teatral unipersonal Martín Lutero, mis recuerdos, en el templo de la comunidad de Gualeguaychú de la Congregación Evangélica San Antonio de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata (IERP). El texto fue escrito por René Krüger; el escenario y toda la utilería fueron preparados por un equipo conformado por Betina Wagner, Zully Bauer, Silvia Spomer y Silvia Brotzman; y Joel Nagel asumió el papel de Martín Lutero. Vanesa Wiesner se encargó de la aparatología y Lucrecia Benavídez diseñó la tarjeta de invitación y el señalador. Julia Euler y Lara Spomer recibían a la concurrencia y repartieron señaladores y galletitas.

 

En esta obra teatral, Lutero recorre hitos importantes de su vida (1483-1546). Su obra como reformador cambió profundamente la teología, las iglesias y la vida de fe; y asimismo la cultura y el mapa político de Europa en su paso de la Edad Media a la Modernidad. Lutero ha redescubierto el Evangelio de la salvación en Jesucristo, particularmente en Romanos 1,17: El justo por su fe vivirá; y en Romanos 3,28: El hombre es justificado por la fe sin las obras de la Ley. Dios otorga la justificación por pura gracia a quien cree en la obra redentora del Salvador y únicamente en Él; y esta buena nueva nos es revelada solamente por la Biblia. Esto queda expresado en cuatro “solos” o “solas”:

 

Solo por gracia; también: La gracia sola;
Solo por fe; La fe sola;
Solo la Escritura; La Escritura sola;
Solo Cristo.

 

 

La liberación de pecado y culpa obrada por la obra de Jesucristo Crucificado y Resucitado tiene enormes alcances, más allá de lo estrictamente personal. Sus influencias llegaron a numerosas áreas de la vida en todo el mundo. Entre esas áreas se encuentran, sin orden de prioridad, el canto y la música (Lutero creó el primer himnario para el canto de la comunidad; el sublime Bach fue luterano); la educación pública, obligatoria y gratuita (exigida e impulsada por primera vez por Lutero); la traducción de la Biblia a nivel mundial (en 1500, había poco más que una veintena de traducciones, hoy hay más de 3700 y siguen haciéndose nuevas, lo cual, además de ser un hecho religioso, es un hecho cultural sin paralelo); el concepto de libertad con responsabilidad del individuo (que ingresó a numerosas Constituciones); aportes a la ética del trabajo con el énfasis en que todas las profesiones y tareas son vocaciones, no solo las religiosas); también la creación de la casa pastoral evangélica (por su casamiento con Catalina de Bora y sus hijos; al igual que Zuinglio, Calvino y otros reformadores más).

 

El unipersonal está ubicado cronológicamente en las últimas semanas de vida de Lutero, que falleció el 18 de febrero de 1546, hace 480 años. En las paredes del cuarto de Lutero colgaban pinturas de Lucas Cranach el Viejo, el Pintor de la Reforma; y en un estante y en el escritorio se acumulaban libros antiquísimos y facsímiles de las diferentes ediciones de la Biblia de Lutero, las 95 Tesis, indulgencias, el primer himnario y la primera Biblia para criaturas (publicada con el nombre de Pasional en la según da edición 1529 del Librito de Oración de Lutero). Entre una escena y otra, se proyectaron vistas de paisajes, edificios, publicaciones y personajes para ilustrar los recuerdos que el Reformador iba relatando. Estos objetos pertenecen al Museo BIBLIA Y REFORMA y permitieron un vistazo al mundo cultural de Lutero. Al final de la obra, muchas personas fueron a apreciar los objetos expuestos.

 

Luego de la presentación muy concurrida por personas de varias iglesias de Gualeguaychú, hubo oportunidad de dialogar con todo el equipo que preparó la obra. Se hicieron planteos y preguntas que demostraron mucho interés de parte de la concurrencia. Una pregunta vibró sobre el final: “¿Y para cuándo el próximo unipersonal? ¡Queremos más!”

 

¿Por qué subir a Lutero a un escenario y hacerle contar los hitos de su vida? Porque el teatro es un lenguaje universal, igual que la música, la pintura, la poesía y otras más; y su mensaje puede resultar más fácilmente comprensible que libros gordos de historia o conferencias complejas. El arte no solo puede transmitir saberes como lo hacen clases, conferencias y textos; sino también sentimientos, dudas, alegría y tristeza. Permite que el público “viva” con los personajes, ya sea identificándose con ellos o distanciándose – o ambas cosas a la vez. Al concluir, todas las personas participantes recibieron un ejemplar del señalador.

 

Desde aquí agradecemos a todas las personas que manifestaron interés en esta obra teatral, a Cultura de la Municipalidad de Gualeguaychú y a las Radios Nacional, Máxima y LT41 de Gualeguaychú y al Canal Somos Entre Ríos, que abrieron sus puertas, micrófonos y cámaras para anunciar la puesta en escena.

 

El equipo

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