Miércoles 14 de enero

 

Y yo que había pensado: He pasado trabajos en vano, he gastado mis fuerzas sin objeto, para nada.

 

Isaías 49,4

 

Hacer las cosas bien en la vida no deja más plata, ni se gana mejor por ser buena persona o por manejarse como corresponde en la sociedad. Al contrario, puede pasar que una persona tenga más problemas por ayudar a la gente a cuidarse, por proteger el planeta de los abusos, por tomarse tiempo para escuchar a los demás. ¿Cuántas veces pareciera que hacer todo esto no sirve para nada? ¿Cuántas personas son tomadas por tontas, o son motivo de burla o acusadas, incluso, de no ser personas serias? Pasar por estas situaciones puede ser frustrante porque, al final, pone en duda para qué sirve la ética y la fe.
El profeta Isaías encara a las potencias mundiales de ese momento y les da su testimonio personal de estar siendo cuidado por Dios desde que estaba en el vientre de su madre y que él no necesita pedirles permiso para denunciar sus abusos. Desde que el mundo es mundo algunos ricos compran políticos y medios de comunicación para mentir sin asco, sin miedo y sin vergüenza para quedarse con todo por chauchas y palitos. Sin embargo, Dios no se calla. Dios anima y sostiene testimonios de su fidelidad y de su justicia en su creación, en palabras y obras.
Tengo que gritar, tengo que arriesgar. ¡Ay de mí si no lo hago! ¿Cómo escapar de ti? ¿Cómo no hablar, si tu voz me quema dentro?(Cancionero Canto y Fe N° 277)

 

Jorge Weishein

Compartir!

Facebook
Twitter
LinkedIn
WhatsApp
Email
Print