Y nosotros somos testigos de todo lo que hizo Jesús en la región de Judea y en Jerusalén. Después lo mataron, colgándolo en una cruz.
Hechos 10,39
En este texto del libro de los Hechos, Pedro pronuncia un discurso sobre la vida de Jesús y los hechos relacionados con su muerte. Dicho discurso es un breve resumen de los fundamentos de su (y nuestra) fe. Explica cómo Jesús fue enviado a los israelitas con un mensaje de arrepentimiento, amor y sanación. Y cómo esto finalmente lo condujo a la muerte en la cruz. La resurrección de Jesús es el elemento central del discurso de Pedro, que se centra así no solo en la muerte, sino también en el hecho de que Jesús la venció, demostrando su poder y dejando claro que él es el juez del mundo y que, a través de su sacrificio, los pecados son perdonados.
Leyendo hoy el texto de Hechos, nos parece tan lejano e incluso, a veces, desvinculado de nuestra realidad. ¿De qué nos sirve si ya conocemos el mensaje de Jesús? ¿Por qué es relevante este discurso de Pedro si ya sabemos cómo se desarrolló la historia cristiana? Al igual que Pedro y los discípulos, muchas veces olvidamos los fundamentos centrales de nuestra fe en Jesucristo. Ya lo hemos escuchado tantas veces que los detalles pasan desapercibidos. Las personas que siguieron a Jesús tuvieron la bendición de recibir su visita para animarlos, y nosotros tenemos la bendición de haber recibido sus testimonios por escrito, lo que nos permite ser parte de una comunidad que nos recibe y nos da ánimos y fuerzas para, al igual que Pedro, seguir transmitiendo el mensaje de Jesús.
Oración: Jesús, te agradecemos por tu mensaje, porque nos permite ser parte de una comunidad. Danos fuerza y valentía para vivir según lo que nos has enseñado. Amén.
Guillermo Perrin