Sábado 2 de mayo

Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anuncien los hechos maravillosos de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable.

1 Pedro 2,9

 

“Pastor, ¿no ora por la salud de tal?”. “¿El culto estará a cargo de las mujeres? No podré participar ese día”.

“¿Cuál es tu apellido?”, le preguntaron a alguien que vino por primera vez.

Ustedes, nosotros, en plural, la comunidad toda.

No unos pocos, autonombrados, elegidos, privilegiados.

Todos pueden orar y serán escuchados.

Todos pueden celebrar, reflexionar, cantar.

Todos pueden compartir, ser parte, tener un lugar.

 

En la Reforma se hablaba del sacerdocio universal de todos los creyentes: cada uno, con sus dones, posibilidades y dificultades, en su trabajo, estudio o vida cotidiana, está invitado a compartir las buenas noticias, “los hechos maravillosos” de Dios: esperanza, luz, vida y paz.
“Y andaremos por el mundo con fe y esperanza viva, celebrando, cantando, sonriendo, luchando por la vida” (Cancionero Canto y Fe N° 221).

 

Mónica G. Hillmann

Compartir!

Facebook
Twitter
LinkedIn
WhatsApp
Email
Print