Sábado 21 de febrero

 

Ya que por un solo pecado vino la condena, pero por el don de Dios los hombres son declarados libres de sus muchos pecados.

 

Romanos 5,16

 

Así como la esclavitud que el pueblo soportaba en Egipto despertó la solidaridad de Dios y su obra liberadora por medio de Moisés, en Cristo Jesús la solidaridad de Dios se extiende a toda la humanidad esclavizada por el pecado. La obra de Cristo, lo que Él hace, lo que Él es y lo que Él da es una gracia para que el ser humano, dominado por el pecado, pueda ser declarado libre. Libres de nuestros muchos pecados.
La Palabra nos dice que Dios es solidario con quienes padecen esclavitud. Lo fue con los pueblos sometidos a lo largo de la historia y también lo es con las personas que sufren diferentes tipos de esclavitud en los distintos ámbitos de su vida.
Señor, tú mejor que nadie conoces aquello que domina mi vida y me impide ser libre. Que la gracia manifestada en Cristo Jesús rompa todo aquello que no me deja ser quien quiero, que me impide ser feliz, amar como quiero, progresar y vivir en comunión con mis hermanos y hermanas.
Que tu amor, Señor, nos haga libres para amar y servir. Amén.

 

Leonardo Schindler

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