Sábado 27 de junio

El pago que da el pecado es la muerte, pero el don de Dios es vida eterna en unión con Cristo Jesús, nuestro Señor.

Romanos 6,23

Paz y bien. En estos tiempos de guerras, violencia y deshumanización, muchos y muchas nos preguntamos: ¿Cómo puede Dios permitir tanto sufrimiento?
Al leer las palabras del Apóstol en el texto propuesto para este día, nos damos cuenta que los dolores de este mundo tienen su origen en nuestra falta de amor. El mal de este mundo es responsabilidad del ser humano, es consecuencia de nuestro pecado: egoísmo, falta de amor y solidaridad. El apóstol Pablo escribe a la comunidad de Roma: “La paga del pecado es muerte” (Romanos 6,23).
Les invito a reflexionar en estas palabras de Pablo, a mirar nuestras vidas y preguntarnos: ¿Qué responsabilidad tengo frente a todo lo que estamos viviendo? ¿Cómo estoy viviendo y dando testimonio de mi bautismo?
Nuestro egoísmo nos está transformando en personas indiferentes frente al dolor. Como hijos e hijas de Dios, a diario somos interpelados por su evangelio a mirar los diferentes dolores y sufrimientos del mundo, a romper nuestra indiferencia con acciones de amor y justicia, así como clamar a Dios para que su paz y su justicia abrace a toda su creación.
Que Dios nos conceda sabiduría y discernimiento ante los dolores y sufrimientos del mundo. Que nuestra oración sea: Concédenos, oh Dios de la vida, discernimiento y compromiso para transformar lo que sí podemos transformar y la sabiduría para distinguir las causas del sufrimiento y dolores de este mundo. Amén

Izani Bruch

Compartir!

Facebook
Twitter
LinkedIn
WhatsApp
Email
Print