No dejo de darle gracias a Dios por ustedes, recordándolos en mis oraciones.

Efesios 1,16

Pablo escribe esta carta a los creyentes de Éfeso, mientras está en cautiverio, recordándoles que vivan en la esperanza de que TODOS los que creen en Dios son llamados a formar parte de su pueblo y reciben la salvación como herencia eterna.
Esta actitud de Pablo, preocupándose por sus hermanos en la fe, me recuerda a las personas que a pesar de llevar su propia cruz, por distintos motivos, una vida muy sacrificada, marginación o serios problemas de salud, se olvidan de sí mismos, para salir al encuentro del prójimo, para aliviarle la carga… ¡Qué acto de amor tan grande y un ejemplo para imitar!
Orar unos por otros, para darnos fortaleza espiritual, preocuparnos por lo que le sucede al otro, para que no decaiga su fe y pueda sentir la presencia de Dios en su vida, aún en medio de las dificultades, con la certeza de que Él permanece a nuestro lado siempre, acompañándonos y bendiciéndonos en todo momento, ahora y siempre. Amén.
Si tu hablaras con Dios, las cosas cambiarán orando, cualquier necesidad, Dios la resolverá, orando; confía en el Señor, tus penas dile a Él, orando; bendita oración, yo puedo hablar con Dios, orando.

Iris Bender

Efesios 1,15-23

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