Ustedes antes vivían en la oscuridad, pero ahora, por estar unidos al Señor, viven en la luz. Pórtense como quienes pertenecen a la luz, pues la luz produce toda una cosecha de bondad, rectitud y verdad. Examinen siempre qué es lo que agrada al Señor.
Efesios 5,8-10
A primera vista, podríamos interpretar que el apóstol Pablo nos recuerda en este texto el lugar del que nos sacó el Señor y donde nos puso, además de exhortarnos a dejar esas costumbres que sabemos que no le agradan al Señor, pero que aun así practicamos por mera costumbre o tradición.
Pero si nos detenemos a meditar en estas palabras, podemos descubrir mucho más. Por ejemplo, he visto y oído cómo se utilizan textos como este para separar a los hijos de Dios (luz) del “mundo” (oscuridad), es decir, alejarse de familiares o amigos solo porque no practican nuestra fe. Pero creo que esta interpretación nos lleva por un camino equivocado, alejándonos de nuestra misión como cristianos: dar testimonio de Cristo.
Lo que interpreto de este texto es que debemos marcar un límite respecto a esa oscuridad de la que el Señor nos sacó, pero debemos ir al “mundo” para encontrarnos con quienes actualmente viven en la oscuridad y que, a través de nuestras acciones y actitudes, puedan conocer la luz que Dios nos ha otorgado. Podemos marcar este límite examinándonos constantemente para ver si nuestras acciones son agradables ante el Señor.
Emanuel Alonso