Viernes 29 de mayo

Por lo demás, hermanos, regocíjense, perfecciónense, consuélense; sean de un mismo sentir, y vivan en paz. Y el Dios de la paz y del amor estará con ustedes.

2 Corintios 13,11 (RVC)

Hoy, viernes 29 de mayo, tenemos el final de la segunda carta a los Corintios, una carta en la que Pablo aborda los conflictos surgidos en la propia comunidad. Pero es muy interesante que, a pesar de que su enfado le llevó a intervenir en esta comunidad, una vez aclarado el asunto y dadas las indicaciones necesarias, sea capaz de tomar distancia y marcarle el camino a la comunidad. Pablo no deja que su enojo lo domine, lo desanime ni le haga sentir que no vale la pena.
Si hay algo que las cartas de Pablo nos enseñan para nuestras prácticas de fe comunitarias, es que las comunidades no son perfectas, que surgen conflictos y malentendidos, que nos podemos enojar o decepcionar, o que muchas veces decepcionamos por no estar a la altura de una situación o por no hacer lo que se esperaba.
Pablo, frente a lo que sucede en la comunidad, logra que su amor en Cristo sea un ancla frente a sus emociones y les recuerda lo que nos llama Cristo: a alegrarnos mutuamente, a tratar de ser mejores y perfeccionarnos sabiendo que no somos perfectos, a consolarnos mutuamente, a buscar la paz en la comunidad y dar testimonio dondequiera que estemos. Me pregunto: ¿qué domina en nosotros y en la comunidad, la búsqueda de lo que dice Pablo o el enojo? Oremos en este día para vivir este versículo bíblico como práctica de fe en nuestras vidas. Amén.

Javier Gross

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