Viernes 30 de enero

 

¿En qué pararon el sabio, y el maestro, y el que sabe discutir sobre cosas de este mundo? ¡Dios ha convertido en tontería la sabiduría de este mundo!

 

1 Corintios 1,20

 

Había una vez un joven rey que se cayó de su caballo y se rompió las dos piernas, por lo que siempre tuvo que usar muletas. Como era muy orgulloso, siempre quiso que todo fuera como él deseaba y decretó que todos sus habitantes también debían usar muletas. Así, de la noche a la mañana, toda la gente comenzó a caminar con muletas y los niños aprendían desde muy pequeños a depender de ellas. Con el tiempo, muchos olvidaron que se podía caminar sin apoyo y cuáles eran sus beneficios. Algunos ancianos que recordaban esos tiempos intentaban caminar sin muletas en secreto, pero los jóvenes que los veían se burlaban de ellos.
Un día, un joven decidió probar a caminar sin muletas, siguiendo los consejos de los mayores. Al principio se cayó muchas veces y todos se rieron de él. Pero poco a poco sus piernas se fortalecieron y logró dar varios pasos seguidos. Con el tiempo, comenzó a correr y a saltar. Aunque al principio esto molestó a la gente, nadie podía ignorar su habilidad.
En aquel reino, donde todos vivían limitados por las muletas, el joven pasó a la historia como “el loco que caminaba sobre sus dos piernas” (Cuento de Jorge Bucay).
Propongo pensar que las muletas representan la falta de fe. El rey impone, al igual que las modas, que opacan nuestra espiritualidad. El pueblo es el mundo que se debilita.
Que nosotros, todavía sabedores del arte del caminar, sepamos entusiasmar y fortalecer a otros. Amén.

 

Jhonatan Schubert

 

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