Sábado 1 de agosto

Son descendientes de Israel, y Dios los adoptó como hijos. Dios estuvo entre ellos con su presencia gloriosa, y les dio las alianzas, la ley de Moisés, el culto y las promesas.

Romanos 9,4

Queridos lectores de Lecturas Diarias: Siempre hubo, por parte de muchos judíos, la creencia de que tenían más derechos que otros grupos en cuanto a la beneficencia de Dios. Y esto también se reprodujo a lo largo de la historia con otros grupos. También en aquellos años en que Jesús estuvo presente físicamente, y sin lugar a dudas continúa en la actualidad con aquellos grupos, o hasta personas individuales, que imaginariamente se atribuyen mayor atención de Dios hacia ellos que hacia otros. Todo esto es un pensamiento, una imaginación y una atribución totalmente equivocados, pues Dios es Dios y Padre de todos y nos ama a todos, y nos ama a todos con un amor incondicional y de la misma manera.
El versículo bíblico que encabeza la lectura diaria de hoy nos recuerda que Dios adoptó como hijos a los descendientes de Israel y los adoptó de tal manera que los considera hijos propios, como a cada uno de nosotros. Como muestra de ese amor, Dios realizó algunas acciones en su favor y así lo ha hecho con todos nosotros: estuvo presente entre ellos, les dio alianzas (no anillos de boda, sino alianzas de palabra y de promesas) y también leyes para guiarse y saber cómo transitar en los caminos de la vida. El culto es un tiempo para alabar a Dios y para escuchar su palabra. Y las promesas, que siempre son promesas de vida.
Oremos: Amado Padre, que seguirte a ti incluya sentirte y reconocerte como Padre de cada uno de nosotros, pero también como Padre de todos. No permitas que nos dejemos influenciar por grupos o personas que piensan que tu amor, Dios, es exclusivo para ellos, sino que nuestra mente y nuestro corazón siempre alberguen tu gran verdad: que nos amas a todos y somos tus hijos e hijas. Amén.

Mariela Bohl y Armando Weiss

 

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