Lunes 17 de agosto

Señor, quiero alabarte de todo corazón y cantarte salmos delante de los dioses. Quiero postrarme hacia tu santo templo y alabar tu nombre por tu gran amor y fidelidad. Porque has exaltado tu nombre y tu palabra sobre todas las cosas. Cuando te llamé, me respondiste; me infundiste ánimo y renovaste mis fuerzas.

Salmo 138,1-3

El Salmo 138 es un salmo individual de acción de gracias en el que una persona alaba a Dios por su respaldo en la angustia y por liberarla de las cadenas de opresión. La persona asistida trae un cántico de agradecimiento a Dios por su amor y fidelidad inconmensurables. Lo hace en presencia de los dioses y los reyes de la tierra para atestiguar la protección divina en el contexto político y socio religioso. El salmista proclama que Dios es un Dios que escucha, libera y protege. No es como los dioses de este mundo, que alienan y esclavizan: el dinero, el poder, la fama.
Podemos confiar plenamente en el amor incondicional de Dios, que nos da la fuerza necesaria para atravesar con confianza la “noche oscura del alma” y las tormentas e infortunios de la existencia. Nuestra respuesta a la liberación de Dios debe ser la gratitud, unida a un canto de resistencia ante los poderosos y sus dioses, gestores de zonas de sacrificio socio ambiental. !Pidamos al Dios de toda gracia que nos anime a vivir una espiritualidad de gratitud, justicia y amor hacia las demás personas¡

Erick Umaña

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