¿Misión y espiritualidad?: Encuentro de Diaconía del Distrito Entre Ríos

El día 15 de agosto nos encontramos en la cuidad de Ramírez, Entre Ríos aproximadamente cuarenta personas a seguir poniendo en debate uno de los cuatro pilares que sostiene nuestra Iglesia: la diaconía. El encuentro fue una iniciativa de la Mesa de Articulación de Diaconía del Distrito Entre Ríos, Fundación Hora de Obrar, Servicio Ecuménico de Diaconía y la Iglesia Evangélica del Rio de la Plata.

Compartimos un devocional de apertura basado en los textos de Lucas 10: 26 “Jesús le dijo: ¿qué está escrito en la Ley? ¿cómo la interpretas tú? y el lema de Sínodo 2026 “Yo hago nuevas todas las cosas” (Apocalipsis 21:5), dirigido por el hermano Omar Dalinger y el pastor Delcio Källsten de la comunidad de Ramírez.

La jornada se planteó en dos bloques, teniendo al primero respondiendo a las preguntas ¿Hay iglesia sin diaconía? ¿Qué lugar ocupa la diaconía en la misión? ¿Hay posibilidades de vivir una espiritualidad diacónica? Hablo Melina Wagner, secretaria ejecutiva de la diaconía de la Iglesia Valdense, reflexionando sobre cómo se organizaban en su iglesia respecto a la diaconía y sus actividades. Nos contó que, para preparar la ponencia de la jornada, les preguntó a distintas personas si creían que había iglesia sin diaconía y recibió respuestas como:

“Antes pensaba que la diaconía era una especie de subproducto de la fe; no es una consecuencia de la espiritualidad, sino una dimensión constitutiva de la Iglesia y de la propia experiencia de la fe”.

“La diaconía es parte de la misión de la iglesia, se expresa mediante acciones que contribuyan a la transformación de las realidades por medio de la solidaridad, cuidado y justicia”.

“Pienso que hacemos diaconía todo el tiempo”.

“La diaconía es la puesta en práctica, o los intentos de la puesta en práctica que tiene que ver con construir un poco más justo, poder mirar nuestra realidad desde quienes son injustamente desposeídos de una vida digna”.

Luego, Gabriela Koch, coordinadora general de las Mujeres IERPinas nos trajo a la mente el amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Y que desde esa base nace el sentimiento de la diaconía. Planteó más específicamente el rol de las mujeres en la iglesia y la diaconía, hablo de la poca visibilidad de las mujeres en las diversas actividades que llevan adelante dentro de las comunidades desde siempre y en la actualidad. Así como el trabajo por poder formar una parte más activa en las decisiones que se toman en las comisiones y los distritos, teniendo voz y voto.

Por último, Mariela Weiss, consejera Fundación Hora de Obrar, invitó a pensar no solo en que hacemos diaconicamente, si no desde donde lo hacemos, para quienes y con que objetivos. Planteo preguntas como ¿Qué sostenemos, que priorizamos y que necesitamos cuidar? ¿Cómo hacemos para que las tensiones de la iglesia no terminen desplazando el sentido diacónico? ¿Qué podemos transformar para seguir adelante? ¿Los recursos están al servicio de la diaconía o terminan definiendo que diaconía podemos hacer? ¿Cómo hacemos para que la estructura institucional este al servicio de la vida? ¿Cómo hacemos para que nuestras ayudas no terminen solamente resolviendo una necesidad, sino que también puedan abrir un camino de encuentro, dignidad y esperanza?

Y cito una frase que me parece resumir un poco el sentido de cómo se debería vivir la diaconía: “Habitar las estructuras sin perder el vínculo. Cumplir con las normas sin olvidar para quien existen, gestionar sin dejar de escuchar, organizar sin dejar de acompañar, planificar sin perder la capacidad de mirar lo que está sucediendo delante nuestro. La diaconía no empieza cuando abrimos una institución, empieza cuando reconocemos en ese otro y esa otra a un hermano y una hermana, y nos dejan afectar por su vida.”

La reactora Marianela Weiss, unió los tres focos y resumió las ideas claves. Luego, nos dividimos en cuatro grupos para tratar de formular una nueva pregunta o responder algunas de las ya planteadas. La puesta en común fue de mucho consenso respecto a que vemos y sentimos como diaconía, teniendo una idea como factor común: volver a escucharnos más.

Por la tarde en el segundo bloque, moderado por el pastor emérito Atilio Hunzicker, fue guiado por la pregunta “¿Qué desafíos nos presenta el contexto actual a nuestra iglesia?”. El sociólogo Walter Lauphan trajo a la mesa conceptos de la realidad que estamos viviendo como sociedad para comprender mejor el contexto por el que estamos pasando, y que nuestra iglesia está atravesada por todos estos cambios. Nos llevó a pensar que la diaconía debe contextualizarse. Que lo que funcionaba hace 50 años, es probable que hoy en día no sea así. Es nuestro desafío descubrir nuevos códigos sociales que funcionen en nuestras comunidades.

Llegando al final del encuentro, vimos un video sobre el encuentro de diaconía en 2025, realizado en Misiones. La trabajadora social Norma Hermann fue quien cerró el segundo bloque haciendo un resumen de todo lo trabajado en el día, las sensaciones y lo vivido. Puso en debate la comunicación en nuestras iglesias, cómo descubrir y valorar las pequeñas grandes acciones que se realizan, el desafío de salir de nuestros templos, el tener una escucha activa, generar espacios de cuidado e involucrarse en la vida pública.

Para finalizar el trabajo realizado y poner en palabras lo vivido, la actividad de cierre fue dibujar nuestra huella y escribir en ella que es lo que consideramos individualmente que es un desafío a repensar en la iglesia actualmente. Cerramos la jornada con un devocional y la bendición de Dios acompañándonos a cada uno a nuestros hogares. El hermano Omar Dalinger concluyó que el tema del Encuentro: Diaconía: ¿Misión y Espirituaidad? se transformó en Diaconía ¡Misión y Espiritualidad! Un compartir, un amor agape, un amor en acción.

Desde mi punto de vista, el día trajo consigo una sensación conjunta de la necesidad en las comunidades de una escucha activa, de crear espacios de encuentro en donde podamos hablar abiertamente sin sentirnos juzgados y sentir una red de apoyo. De repensar que recursos tenemos y a que los destinamos. Que la iglesia sea un lugar al que se pueda acudir siempre y encontremos una comunidad de brazos abiertos, que no mira para otro lado cuando alguien sufre, que denuncia, que crea, que abraza, que contiene, que busca ir al porqué de las situaciones, que habla por los que no pueden, que trabaja por un mundo más justo y nos hermana.

La diaconía transforma no solo a quien la recibe, si no también a quien la da.

Selene Hilman
Congregación Viale

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