Ustedes pensaron hacerme mal, pero Dios lo cambió en bien, para lograr lo que hoy estamos viendo: salvar la vida de mucha gente.
Génesis 50,20
José podría haberse dejado llevar por el resentimiento o la sed de venganza. Sin embargo, eligió otro camino: el del perdón. Pudo dejar atrás todo lo que vivió —la traición de sus hermanos, la esclavitud, la cárcel— al darse cuenta de que Dios había estado con él todo el tiempo. Aunque no lo salvó de pasar por momentos difíciles, lo acompañó en todo momento. Y, al final, todo eso tuvo un sentido más grande: salvar la vida de muchas personas.
A veces, también a nosotros y nosotras como comunidad nos toca vivir momentos difíciles, debido a decisiones que no entendemos o por tener que recorrer caminos que parecen no tener salida. Este texto nos recuerda que Dios sigue obrando, incluso cuando no vemos resultados inmediatos. En el trabajo que hacemos juntos y juntas, en cada gesto de servicio, en cada encuentro, en cada pequeño esfuerzo, estamos sembrando. Aunque ahora no se vean resultados, lo que hacemos con amor y compromiso puede transformar mucho más de lo que imaginamos.
Marianela Rene Weiss