El Señor es tierno y compasivo, es paciente y todo amor. El Señor es bueno para con todos y con ternura cuida sus obras.
Salmo 145,8-9
En nuestro hemisferio sur, septiembre es el mes de la juventud. La naturaleza renace, es el mes de las flores. El sol da más fuerza y acompaña el crecimiento de la naturaleza que nos rodea. El invierno cierra sus puertas y da inicio a los últimos meses del año. Hay muchas conferencias, congresos, reuniones, cursos, etc., que deben organizarse. Momentos que nos absorben y, en ocasiones, nos dejan sin aliento hasta el fin de semana. Qué suerte que tenemos el día del Señor para mirar dentro de nuestra alacena mental.
Con estantes empolvados, donde, cuanto más pasa el tiempo, más se arraigan en nosotros pensamientos ajenos al amor. Son como un suelo recién arado y abonado, donde solo pueden florecer malezas.
Señor, ayúdanos a injertar lo que no da provecho con tus flores y frutos de amor divino. Señor Jesús, qué difícil es olvidar una ofensa. Ayúdanos a utilizar la caja de herramientas que nos diste en el corazón. Herramientas con lindos colores tenues. Colores que encienden una luz donde antes había oscuridad. Que tu luz pueda llegar a los corazones de todos los que toman decisiones importantes para la humanidad. Que tu Espíritu Santo obre en ellos y haga florecer a aquellos que no sabemos interpretar diferencias.
A veces pienso qué nos diría Martín Lutero hoy en día. Todo lo que ha cambiado la humanidad desde aquellos días en Eisleben. Sería muy interesante un diálogo interpretado teatralmente entre Martín Lutero de aquel tiempo y un joven de nuestra época.
… cuál él no hay en la tierra.
… El triunfa en la batalla.
… por la palabra santa.
… de Dios el reino queda.
(Cancionero Canto y Fe N° 262)
Jurgen Holst