La Comunidad de Santa Celia celebró 100 años

El domingo 4 de octubre de 2026 la comunidad Santa Celia de la Congregación Evangélica San Antonio de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata celebró sus 100 años bajo el lema «100 años caminando a la luz de Dios». En un marco de profunda emoción y auténtica alegría, se celebró un culto con Santa Cena, con la palabra predicada por el pastor presidente de la IERP Leonardo Schindler, basado en Deuteronomio 30:11;14. Así como el pueblo de Israel antes de entrar a la tierra prometida renovó su pacto con el Señor, así fue invitada la comunidad de fe a no olvidar los grandes prodigios que Dios ha hecho con ella, y también a poder reconocer que todo lo que es y tiene proviene de Dios.

Las canciones que siempre son bendición no podían faltar, acompañadas de diversos instrumentos. Para homenajear sus raíces se entonó el himno «Te alabamos oh gran Dios» en idioma alemán, evocando otro tiempo cuando los cultos se celebraban en ese idioma. La gran cantidad de personas reunidas en este pequeño templo ocuparon sus lugares en el interior y muchas lo rodearon como en un gran abrazo. Otro momento de gran emoción, además de la Santa Cena, fue cuando sonaron las 100 campanadas en el histórico campanario de hierro, casi único en el país, solo dos en la provincia de Entre Ríos.

Ya en el exterior se descubrió un monolito y placas alusivas que rezan: «Lámpara es a mis pies tu palabra y una luz a mi camino». Salmo 119; 105. Para almorzar, la comunidad se reunió en el club social y deportivo San Antonio, donde se presentó el libro «Un siglo de gracia», que contiene historia y memoria de Santa Celia, con la coautoría de Viviana Korell de Bauer y René Krüger. También se contó con la presencia de autoridades civiles y ministros que han dejado profundas huellas en la comunidad.

No podía faltar el homenaje a catequistas y colaboradores, pilar fundamental de cada congregación. Un grupo de canto de la ciudad de Concordia y el coro Mandé Purahei (nuestro canto) de la parroquia Sagrado Corazón de Jesús de la ciudad de Urdinarrain, dirigido por Sebastián Carlini, nieto de un activo matrimonio de la comunidad ya fallecido, hicieron deleite de los presentes. La comunidad agradece a su Dios, que tan amorosamente la ha sostenido a lo largo de este siglo, a quienes la antecedieron y a todos quienes la acompañaron. Donde está el espíritu de Dios hay libertad.

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