Alégrense siempre en el Señor. Repito: ¡Alégrense! Que todos los conozcan a ustedes como personas bondadosas. El Señor está cerca.
Filipenses 4,4-5
Me siento rodeado de problemas como una inmensa cadena de montañas.
Las noticias que se repiten incansablemente en los medios producen un gran dolor.
A la inseguridad que ya sentía ayer, hoy se suma una nueva noticia que me entristece.
Parece que el mundo solo va cuesta abajo. Un sentimiento de que todo marcha mal se apodera de nosotros/as.
Y, en medio de esa realidad que nos avasalla, suenan estas palabras de Filipenses.
Como un mensaje a contracorriente. “Alégrense”. Que los conozcan como personas bondadosas. El Señor está cerca. Alégrense, porque Dios se acerca en medio de aquello que produce dolor, inseguridad, roba fuerzas o desmotiva. Alégrense, porque Dios no quedó en lo alto del cielo, sino que se hizo presente para acompañar a quienes sufren. Alégrense, porque Dios no solo ofrece su presencia, sino que anuncia y hace posible un mundo nuevo.
Ser parte de la historia de Dios con nosotros/as no solo nos alegra, también nos desafía a emprender un camino de vida.
Compartir la bondad que también recibimos. No cerrarnos al mundo ni negar sus dolores, sino involucrarnos y participar en su transformación hacia algo más humano y justo. Dios sigue viniendo cada amanecer, permanece a nuestro lado y cumple su promesa. Demos testimonio, con alegría y bondad, de su presencia. El mundo lo necesita.
Christian Stephan