La pastora Sonia Skupch, Secretaria Regional para América Latina y el Caribe y Norteamérica de la Federación Luterana Mundial (FLM), participó de la XLVII Conferencia Sinodal de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata (IERP), en Hohenau, Paraguay. En su saludo trajo las salutaciones de la Secretaria General de la FLM Rev. Dra Anne Burghardt y del presidente, el obispo Henrik Stubkjær, e invitó a las comunidades a sostener una esperanza activa frente a los desafíos del mundo actual y reafirmó el acompañamiento de la comunión luterana internacional.
Skupch, quien pertenece a la IERP y se desempeñó anteriormente como secretaria general de la Iglesia, destacó los cuatro ejes fundamentales del trabajo de la FLM: la asistencia a personas afectadas por catástrofes naturales y humanitarias, la reflexión teológica conjunta, la cooperación en la misión y el compromiso con la unidad de la Iglesia y del mundo. “Siéntanse hoy acompañados por esta comunión luterana de la cual ustedes son parte”, expresó, transmitiendo especialmente la cercanía y las oraciones de las iglesias de América Latina y el Caribe.
En referencia al lema sinodal, “Yo hago nuevas todas las cosas” (Apocalipsis 21,5), recordó que el libro bíblico surgió en un contexto de persecución, cuando sostener la fe y la esperanza representaba un desafío para las primeras comunidades cristianas. La pastora relacionó aquel contexto con los desafíos actuales, marcados por los conflictos armados, la incertidumbre, la desesperanza de las nuevas generaciones, las transformaciones tecnológicas y la crisis climática.
“Decir ‘yo hago nuevas todas las cosas’ significa, ante todas las cosas, que no nos conformamos. Que no nos conformamos con esa realidad, con la desesperanza, con el agobio, con el cansancio, sino que buscamos construir”, afirmó. En ese sentido, subrayó que la esperanza cristiana no implica negar las dificultades ni confiar ingenuamente en que todo mejorará. “La esperanza no es ingenuidad. La esperanza no es un optimismo sin sustento”, señaló, recordando que su fundamento está en la resurrección de Jesucristo.
Como gesto de comunión, Skupch entregó a la IERP una réplica de la Cruz de Lund, realizada por el artista salvadoreño Christian Chavarría. La obra representa una gran mesa abierta a la que Jesucristo invita a todas las personas, especialmente a quienes sufren marginación, pobreza, opresión y desplazamiento. Explicó que algunas figuras representadas en la cruz miran directamente a quienes la observan, como una invitación a acercarse también a esa mesa compartida.
Finalmente, expresó su deseo de que las deliberaciones y decisiones sinodales sean una oportunidad de renovación para la Iglesia. “Es mi anhelo que de este Sínodo aquí en Hohenau no nos vayamos de la misma manera en la que vinimos, sino que nos vayamos con esperanza, con los corazones llenos de la fuerza del Espíritu”, manifestó. Su mensaje concluyó con una invitación a contribuir, desde la fe y la esperanza, a la construcción de un mundo más justo y hospitalario para todos y todas.


