Domingo 11 de octubre

20° domingo después de Pentecostés | 28°en el año

Jesús comenzó a hablarles otra vez por medio de parábolas. Les dijo: «Sucede con el reino de los cielos como con un rey que hizo un banquete para la boda de su hijo. Mandó a sus criados que fueran a llamar a los invitados, pero éstos no quisieron asistir. Entonces el rey se enojó mucho, y ordenó a sus soldados que mataran a aquellos asesinos y quemaran su pueblo. Luego dijo a sus criados: “El banquete está listo, pero aquellos invitados no merecían venir. Vayan, pues, ustedes a las calles principales, e inviten al banquete a todos los que encuentren.” Los criados salieron a las calles y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos; y así la sala se llenó de gente.

Mateo 22,1-3. 7-10

Quizás convenga leer el texto completo. ¿Qué es para nosotros eso del “reino de los cielos”, del que habla Jesús?
¿Quiénes son esos invitados a la boda en cada caso en la explicación de Jesús?
¿Con quiénes nos identificamos, los criados o los invitados? ¿Cuáles invitados, los primeros o los que mandó a buscar en último lugar?
¿Qué significa para nosotros identificarnos con alguno de estos personajes?
¿Qué desafío presenta el hecho de ir a la boda de Jesús? ¿Qué representa la boda en nuestro tiempo? ¿Cuándo sentimos que participamos al banquete? Dios, señor del banquete, haz que encontremos el camino hacia tu fiesta. Que entendamos lo que significa tu boda. Que podamos encontrar ese camino en comunidad.
Canción: “El banquete ya está listo” (Cancionero Canto y Fe N° 135).

Ruth Schwittay

 

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