Sucede con el reino de los cielos como con el dueño de una finca, que salió muy de mañana a contratar trabajadores para su viñedo. (…) Alrededor de las cinco de la tarde volvió a la plaza, y encontró en ella a otros que estaban desocupados…
Mateo 20,1.6 a – b
Jesús enseñaba a vivir con justicia según la voluntad de Dios. En esta parábola, Jesús cuenta la historia de una finca que necesita obreros para cuidarla. El patrón sale a la plaza en distintos momentos del mismo día y encuentra a personas necesitadas de trabajo. Al final de la jornada, paga lo mismo a todos, lo cual no se corresponde
con la lógica laboral.
Esta parábola trata sobre el trabajo rural y el problema del desempleo en tiempos de Jesús. Tal vez Jesús no quiso dar cátedra sobre estas cuestiones, pero las tomó como referencia, como datos de la realidad, para ilustrar cómo puede actuar Dios con nosotros y nosotras.
La vida en sociedad que Dios ama va más allá del sentido común. No se resigna a reproducir la norma aceptada de que algunos tienen que ganar y muchos deben perder. Si en la competencia hay muchas personas que pierden y que quedan fuera de una vida comercialmente productiva, algo está fallando en este sistema.
“Sucede con el reino de los cielos…” nos acerca a una dura realidad que puede ser transformada. Quien se identifique con el Dios bíblico experimentará la invitación a comprometerse con su propia historia y a generar nuevas oportunidades de encuentro y transformación social.
Dios de justicia y misericordia: ayúdanos a involucrarnos en tu propuesta de restauración y hospitalidad, donde nuestras comunidades estén siempre abiertas a las necesidades específicas de quienes están “allí afuera” esperándonos.
Álvaro Michelin Salomon