Domingo 26 de julio

9° domingo después de Pentecostés | 17° en el año

Jesús también les contó esta parábola: el reino de los cielos es como una semilla de mostaza que un hombre siembra en su campo.

Mateo 13,31

En este capítulo, Jesús les ofrece a sus discípulos varias imágenes para que ellos puedan imaginarse el reino de Dios. Aparentemente había una necesidad de imaginar una sociedad diferente, una sociedad con otros valores que el poder, la discriminación y la violencia que dominan la vida de la gente.
Nosotros hoy, casi dos mil años después, estamos con la misma necesidad de cambiar los valores de nuestra convivencia. Jesús no se limitó a la predicación, sino puso en práctica la búsqueda del reino de Dios. La imagen de la semilla de mostaza siempre me ha impactado. Una semilla tan chiquitita, que después se convierte en una planta tan grande. Sabiendo que Dios quiere que nosotros, tú y yo, seamos sus instrumentos para luchar por su Reino, ella me ayuda a no sentirme tan impotente, como que no puedo cambiar nada.
Soy como una pequeña semilla en este mundo, donde el mar de la creación no tiene horizonte, pero, junto con otros, puedo ser instrumento de paz dando pequeños pasos, como lo formuló San Francisco de Asís. Miremos a las niñas y los niños: en su inocencia, sin discriminación ni prejuicios, van al encuentro de su prójimo. Cuando camino hacia la playa por las tardes, fuera de temporada y sin multitudes en la arena, todos quienes nos cruzamos nos saludamos, sin conocernos, sin importar nuestra edad ni de dónde venimos. Ver en el prójimo a mi hermana o a mi hermano es un gran paso en la búsqueda del reino de Dios.
“Hazme un instrumento de tu paz” (Cancionero Canto y Fe Nº 297).

Detlef Venhaus

 

 

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