Domingo 9 de agosto

11° domingo después de Pentecostés | 19° en el año

¡Calma! ¡Soy yo: no tengan miedo!

Mateo 14,27

Jesús y los discípulos estaban tristes y cansados. Juan el Bautista había sido asesinado. Jesús no tuvo tiempo para lamentarse. La multitud angustiada lo buscaba. Buscaban curación y cuidado. Y con Jesús compartieron el pan y el pescado. Fue un día intenso. Lleno de encuentros, necesidades y desafíos. Jesús se dio cuenta de que necesitaba silencio. De oración. De recogimiento. Luego envió a los discípulos al otro lado del lago. Despidió a la multitud y subió al monte solo a orar. Quizás este domingo tú también te sientas cansada o cansado. Quizás quieras un lugar tranquilo. O tal vez encuentres el coraje para seguir adelante, “cruzar el lago”. Jesús nos invita a afrontar lo desconocido, tener el coraje de parar, para descansar, o seguir adelante. Como personas insertas en un sistema capitalista y patriarcal que aplasta, tenemos dificultad para descansar, en abandonar viejas e injustas formas de hacer las cosas.

Reconocemos que la mayoría de las personas no tienen esta opción, especialmente las mujeres.
Muchas buscan, día tras día, sobrevivir al hambre y la violencia. Este domingo, Jesús nos invita a descansar, de cualquier manera posible.
Tomar un mate, abandonar prácticas que silencian. Romper con todo aquello que atente contra la dignidad de toda la
creación.
Al igual que los discípulos, también podemos ver “fantasmas”: Inseguridades, resistencia. Pero a veces, ¿Qué nos asusta? Es Cristo mismo que se acerca. “¡Ánimo! Soy yo. No tengan miedo”.

Marcia Blasi

 

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