“Él me da agua viva, sed no tengo más”: Encuentro Distrital de Mujeres de Entre Ríos

Hay sedes que no se calman con agua. Son esas que llevamos dentro, en lo profundo del corazón: la necesidad de ser escuchadas, de encontrar respuestas, de compartir nuestras cargas, de renovar la esperanza y de descubrir que no estamos solas. A veces seguimos caminando con nuestro cántaro, cumpliendo con las tareas de cada día, sosteniendo a nuestras familias y comunidades, sin detenernos a reconocer qué es aquello que verdaderamente necesitamos.

En el capítulo 4 del Evangelio de Juan encontramos a Jesús junto al pozo, donde se encuentra con una mujer samaritana. Él toma la iniciativa, se acerca, le habla y abre un diálogo que atraviesa prejuicios, historias y diferencias. No la juzga ni la reduce a su pasado: la escucha, le revela una nueva posibilidad y le ofrece el agua viva.

Aquel encuentro transforma a la mujer. La que había llegado al pozo por agua se marcha con algo nuevo en su corazón. Deja su cántaro y sale a contar lo que ha vivido. Su encuentro con Jesús se convierte en una invitación para que otras personas también puedan acercarse y descubrirlo.

Con esta imagen y bajo el lema “Él me da agua viva, sed no tengo más”, las mujeres del Distrito se reunieron en Viale, el domingo 27 de septiembre, para compartir una jornada de fe, reflexión, alegría y comunión.

El encuentro comenzó con un culto en el que participaron las distintas congregaciones, poniendo sus voces y sus dones al servicio de una celebración compartida. La predicación estuvo a cargo de Norma Guigou, quien nos acompañó a profundizar en la Palabra y a disponernos para vivir este tiempo de encuentro con Dios y entre hermanas.

Durante la tarde, nos desafiamos a mirar el relato de la mujer samaritana desde diferentes perspectivas. Cada comunidad preparó una propuesta para compartir aquello que había surgido al leer y reflexionar sobre el texto bíblico. A través de canciones, anécdotas, noticias y necesidades de nuestro entorno, testimonios, expresiones artísticas, recitados y oraciones, fuimos descubriendo cómo aquella historia sigue hablando a nuestras vidas y a nuestras realidades. Siete voces, distintas maneras de expresarse y una misma invitación: dejarnos encontrar por Jesús y compartir lo que ese encuentro despierta en nosotras.

También disfrutamos del tradicional momento de canto, ese espacio tan esperado en el que las voces se unen, las distancias se acortan y la alegría de estar juntas se hace canción. La jornada incluyó además el desarrollo del tema a cargo de la trabajadora social Mirrelly Cardoso, quien nos invitó a profundizar en los desafíos y las posibilidades que surgen cuando nos encontramos con otras personas, escuchamos sus realidades y nos disponemos a acompañar la vida.

Como signo de continuidad, cada comunidad se llevó un cántaro para intervenir y seguir trabajando en sus propios espacios. No se trata solamente de conservar un recuerdo de este encuentro, sino de mantener viva la pregunta por aquello que buscamos junto al pozo, por la sed de quienes nos rodean y por las maneras en que podemos compartir el agua viva que Jesús nos ofrece.

 

Porque el encuentro no termina cuando regresamos a casa. Allí comienza otra parte del camino: cuando una palabra se convierte en consuelo, cuando una escucha se transforma en acompañamiento, cuando una comunidad abre sus puertas y cuando una mujer encuentra en otra una mano tendida.

Quizás no todas volvamos con las mismas respuestas, pero sí podemos volver con una certeza: Jesús sigue acercándose a nuestras vidas, conoce nuestras historias y nos ofrece una fuente que renueva la esperanza.

Que cada cántaro que regresa a su comunidad nos recuerde que siempre hay alguien con sed de escucha, de amor, de justicia, de compañía y de esperanza. Que podamos reconocer esas necesidades y animarnos a compartir lo recibido.

Que el agua viva siga brotando en nosotras y llegue a muchas otras. Porque cuando nos encontramos con Jesús, algo cambia en nuestra vida; y cuando compartimos ese encuentro, también pueden transformarse otras vidas.

Mujeres IERPinas Congregación Evangélica Alemana de Viale

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