En un momento cargado de emoción, el pastor Leonardo Schindler presentó su último informe como pastor presidente de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata (IERP), durante la XLVII Conferencia Sinodal que se desarrolla en Hohenau, Paraguay. Después de ocho años al frente de la Iglesia, expresó su gratitud a Dios, a las comunidades, a sus compañeros y compañeras de trabajo y a su familia.
El cierre de su informe estuvo marcado por palabras de agradecimiento que conmovieron tanto al propio Schindler como a las personas presentes. Visiblemente emocionado, hasta las lágrimas, el pastor presidente recibió el abrazo de varias personas que se acercaron para acompañarlo en este momento significativo de su ministerio. “Quiero agradecer en primer lugar a Dios, que me ha dado por su Gracia la posibilidad de ser pastor presidente de la Iglesia en la cual me crié y en la cual participo desde niño, que me sostuvo con su Espíritu y me consoló con su misericordia”, expresó.
Schindler también agradeció a quienes lo acompañaron durante estos años, incluyendo a las personas que, aun desde las diferencias, mantuvieron el respeto y el diálogo. Reconoció haber desempeñado esta responsabilidad “con temor y temblor, pero también con profunda gratitud a Dios”. Sus palabras estuvieron dirigidas también a los ministros y ministras, integrantes de la Junta Directiva, la Oficina Sinodal y las iglesias hermanas. Agradeció especialmente a quienes compartieron la gestión desde la Secretaría General: la pastora Sonia Skupch, el diácono Ricardo Schlegel y, recientemente, la pastora Karla Steilmann.
Uno de los momentos más emotivos llegó cuando Schindler se refirió a Mariana, su compañera de vida, a quien agradeció por haberlo acompañado durante estos ocho años, incluso a costa de las distancias y las ausencias familiares. “Quiero agradecer a Mariana, mi compañera de vida. Quien no dudó a la hora de acompañarme en esta tarea de ser presidente de la Iglesia, dejando en Mar del Plata el tesoro más valioso que tenemos: nuestros hijos. Que supo escuchar siempre y no intervenir nunca. Que sobrellevó ausencias sin reprocharme por ello”, expresó.
Para concluir, eligió las palabras de Jesús en el Evangelio de Lucas (17,10), como una expresión de humildad frente a la responsabilidad que le fue encomendada: “Cuando ustedes hayan cumplido todo lo que Dios les manda, deberán decir: Somos siervos inútiles, porque no hemos hecho más que cumplir con nuestra obligación”. Con estas palabras, Schindler cerró su último informe presidencial ante el Sínodo, en un momento de profunda emoción y reconocimiento compartido, que marcó el final de una etapa de ocho años de servicio y conducción de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata.
