«Hay que levantar juntos aquello que uno solo no puede»: saludos de la EKD al Sínodo

El consejero eclesiástico de la Iglesia Evangélica en Alemania (EKD), pastor Marcus Garras, destacó los vínculos de cooperación, confianza y fraternidad con la Iglesia Evangélica del Río de la Plata (IERP), durante su saludo a la XLVII Conferencia Sinodal, este jueves 8 de octubre en Hohenau, Paraguay. “La relación entre la IERP y la EKD para nosotros es muy importante. No es solamente un vínculo institucional entre las iglesias, es mucho más: es una presencia viva que crece a través de los encuentros, de la confianza mutua y, sobre todo, de personas que caminan juntas”, expresó Garras ante las delegaciones sinodales.

El pastor Marcus Garras se dirige al Sínodo de la IERP

Durante su intervención, agradeció especialmente al pastor presidente Leonardo Schindler por su servicio al frente de la Iglesia y por haber fortalecido las relaciones internacionales. Entre los avances de los últimos años destacó la recuperación de espacios de formación teológica, el proyecto de la biblioteca y la reanudación del envío de pastores desde Alemania a congregaciones de la IERP, después de casi una década. También expresó su reconocimiento al secretario general por su dedicación a los vínculos ecuménicos y transmitió sus buenos deseos a Karla Steilmann ante las nuevas responsabilidades que asume como nueva Secretaria General de la IERP.

Uno de los momentos más significativos fue la entrega de una cruz tridimensional, cuya forma y significado fueron explicados por Garras. Inspirada en una creación de un hermano de la comunidad de Taizé, la cruz necesita ser levantada por varias personas para adquirir su forma. “Hay que poner manos juntas a la obra, hay que compartir las cargas y a veces hay que levantar juntos aquello que uno solo no puede levantar”, señaló, utilizando la imagen como símbolo del compromiso ecuménico.

La cruz que trajo de regalo es una réplica de una que pesa más de 250 kilos y que debe ser levantada por varias personas cuando esta en el suelo. Simboliza que hay cosas que no se puede hacer en soledad y se necesita de la ayuda de los demás.

En relación con el lema sinodal, “Yo hago nuevas todas las cosas” (Apocalipsis 21,5), destacó que la renovación no siempre surge de las grandes ideas individuales, sino del compromiso compartido, la responsabilidad y la confianza en el acompañamiento de Dios. “No podemos resolver los desafíos los unos por los otros, pero sí podemos acompañarnos, aprender unos de otros y dar juntos testimonio de la esperanza que nos une”, afirmó.

Finalmente, Garras compartió que su etapa de servicio concluirá en febrero, por lo que esta sería su última participación en un Sínodo de la IERP en su actual función. Se despidió con palabras de gratitud por la hospitalidad, la amistad y la fraternidad recibidas a lo largo de los años. “Estoy muy confiado y muy optimista de que nuestro camino común va a continuar”, concluyó, deseando la bendición de Dios para la IERP.

Compartir!

Facebook
Twitter
LinkedIn
WhatsApp
Email
Print