Jueves 29 de octubre

En cambio, a mí, el espíritu del Señor me llena de fuerza, justicia y valor, para echarle en cara a Israel su rebeldía y su pecado. Escuchen esto ahora, gobernantes y jefes de Israel.

Miqueas 3,8-9a

En estos versículos, Miqueas denuncia la corrupción y la injusticia que imperan entre los líderes y las instituciones de Israel. Contrasta su propia misión como profeta, lleno del Espíritu de Dios, con la actitud corrupta de gobernantes, jueces, sacerdotes y profetas de su tiempo. Mientras estos se dejaban llevar por el soborno, el dinero y la manipulación de la verdad, Miqueas se alzaba valientemente para proclamar la verdad en nombre de Dios.
Miqueas nos recuerda que el liderazgo no se basa en la conveniencia ni en la complacencia, sino en la justicia, el valor, la integridad y la transparencia. El Espíritu de Dios no solo fortalece al profeta, sino que también le impulsa a denunciar la corrupción, aunque ello suponga enfrentarse a oposición.
Al igual que Miqueas, cada uno de nosotros está llamado a vivir con integridad y justicia. Como miembros de una comunidad de fe, debemos ser conscientes de las voces que escuchamos, de los líderes que seguimos y de las decisiones que tomamos. En un mundo donde la corrupción y la injusticia son comunes, ser fiel a la verdad de Dios requiere valentía y compromiso. No podemos permitir que la complacencia o el miedo nos impidan ser instrumentos de justicia y transformación, como lo fue Miqueas en su tiempo.
Oración: Señor, te pido que me concedas el valor y la fuerza de Miqueas para enfrentarme a la injusticia, incluso cuando quienes me rodean distorsionan la verdad. Ayúdame a ser un testigo fiel de tu justicia y a permanecer firme en tu palabra, sin importar las circunstancias. Amén.

Ricardo Adolfo Becker

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