Ella misma (la sabiduría) va de un lado a otro buscando a quienes son dignos de ella; se les manifiesta con bondad en el camino y les sale al encuentro en todo lo que piensan.
Sabiduría 6, 16
Según Wikipedia, la sabiduría es “un carácter que se desarrolla con la aplicación de la inteligencia a la experiencia propia, obteniendo conclusiones que nos dan un mayor entendimiento y nos capacitan para reflexionar y sacar conclusiones que nos permiten discernir la verdad, lo bueno y lo malo”.
En esta definición se destacan varias cualidades: inteligencia, experiencia, capacidad de formar opiniones propias, entendimiento, capacidad de reflexión y discernimiento. Podemos asegurar que no se nace sabio. La sabiduría es algo que se adquiere cuando confluyen todas estas cualidades. No es difícil encontrar la sabiduría, pero hay que querer obtenerla y buscarla. Es muy importante ser digno de ella: pensar en los demás sin egoísmos ni mezquindades. Una persona sabia no busca solo su propio beneficio.
A pesar de que el libro de Sabiduría fue incluido en la Biblia en una segunda selección, su lectura es muy interesante y constructiva. En especial, este capítulo 6 debería ser lectura obligatoria para políticos, gobernantes, dirigentes y, en general, para todas aquellas personas que ejercen algún liderazgo, sea del entorno que sea.
Quienes alcanzan la sabiduría comprenden el bien y el mal, y se asemejan a Dios. Y Dios es amor, así que, si hubiera más sabios y sabias, habría más amor en el mundo. Y el mundo sería mejor con más amor.
Beatriz Gunzelmann