La pastora Mariela Pereyra, presidenta de la Iglesia Evangélica Luterana Unida (IELU), participó de la XLVII Conferencia Sinodal de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata (IERP), que se desarrolla en Hohenau, Paraguay. Durante su saludo destacó los vínculos históricos entre ambas iglesias, el compromiso compartido con el cuidado de la creación y la importancia de sostener la esperanza frente a los desafíos actuales. Pereyra recordó que ambas iglesias comparten comunidades y experiencias pastorales en Argentina y Uruguay. Como ejemplo mencionó la congregación en la que desarrolla su ministerio, integrada por miembros de la IELU y la IERP, donde aproximadamente una cuarta parte de las personas proviene de Hohenau.
“Los caminos que las dos iglesias hemos andado en diferentes lugares, en diferentes momentos, enriquecen el testimonio ecuménico que tenemos”, expresó. Al reflexionar sobre el lema sinodal, “Yo hago nuevas todas las cosas” (Apocalipsis 21,5), y la imagen del río presente en la identidad visual del encuentro, llamó la atención sobre la responsabilidad humana frente a los recursos naturales. “Cosas nuevas podrá hacer Dios, pero los recursos naturales que son limitados son nuestra responsabilidad”, señaló.
En ese sentido, destacó el compromiso conjunto de la IELU y la IERP con la defensa de los ríos libres y la oposición a la construcción de represas que amenazan los ecosistemas y las comunidades. Recordó que la fe también implica asumir responsabilidades concretas en el cuidado de los bienes que Dios ha confiado a la humanidad.
Como gesto de fraternidad, Pereyra entregó a la IERP un pesebre artesanal, elaborado por manos uruguayas con maderas provenientes del Chaco, como expresión de los vínculos y el trabajo compartido entre ambos países. A partir de este presente, hizo referencia a la situación que atraviesa Belén, en Palestina, marcada por las restricciones a la circulación y el conflicto. Señaló que, aun en medio de la violencia y el sufrimiento, la luz y la esperanza que representa el nacimiento de Jesús continúan siendo un mensaje para toda la humanidad. Pereyra destacó que estos momentos requieren oración y discernimiento, pero también una mirada comprometida con la Iglesia que existe hoy y aquella que se está construyendo para el futuro.

