Con los malvados no pasa lo mismo, pues son como paja que se lleva el viento. Por eso los malvados caerán bajo el juicio de Dios y no tendrán parte en la comunidad de los justos. El señor cuida el camino de los justos, pero el camino de los malos lleva al desastre.
Salmo 1,4-6
Cuántas veces hemos escuchado la frase “el que mal obra, mal termina”. Es muy común y se utiliza mucho, pero es muy cierta: si hacemos el mal a alguien, no podemos esperar que esa persona nos haga el bien, ya que puede y podemos terminar muy afectados.
Saber que hemos hecho algo mal es una carga muy pesada de llevar, por eso debemos pedir perdón, no solo a Dios, sino también a quienes hemos afectado y hecho sentir mal.
Dios nos pide que amemos a nuestro prójimo como a nosotros mismos, por eso, como ciudadanos y como cristianos, debemos dejar atrás las malas actitudes y centrarnos en hacer el bien y amar a todos, ya que Dios nos prometió cuidarnos si actuamos con bondad y justicia.
La justicia del hombre ha perdido mucha credibilidad en los últimos años, ya que personas poco justas la han utilizado en beneficio propio. Pero no debemos olvidar que Dios impartirá la justicia divina y que solo él podrá brindarnos un perdón que nos alivie.
Oremos: Dios nuestro, ayúdanos a perdonar a quienes nos hicieron daño y a pedir disculpas si herimos a alguien. Amén.
Marcos Rubén Ritter