Martes 21 de julio

Hazme andar conforme a tu palabra; no permitas que la maldad me domine.

Salmo 119,133

Intereses creados: ¿Hemos escuchado el dicho: “El interés tiene pies”? Es un dicho relacionado con aquello que nos mueve a actuar y que hace alusión a que haríamos hasta lo imposible, e iríamos hasta donde fuera, con tal de cumplir los propósitos que son, precisamente, de nuestro interés.
La vida se mueve, muchas veces, a través de pre-supuestos o pre- juicios que hacemos con relación a las cosas que queremos que sucedan a nuestro derredor. ¿Cuántas veces hemos oído eso de: “yo pensé que tú estabas pensando lo que yo quería”? Y, como humanamente hablando, no somos adivinos, hay ocasiones en donde las relaciones humanas y el entendimiento mutuo se rompen porque no se habla claro y no se comunican las ideas y los deseos.
En el pasaje que nos ocupa, el Salmo 119,133-136, el escritor o escritora tiene fija su atención en, al menos, dos cosas. Una de esas cosas es el interés que tiene para que nuestro Señor escuche su oración. Sabe a quién recurrir porque ha tenido muchas experiencias con Dios y por eso sabe que su oración será escuchada. No está haciendo su petición “a ver si Dios la escucha”; sino que, como sabe que la oración será escuchada, recurre a él.
El segundo punto es que hace su lista de peticiones. No se pone a pensar desde el punto de vista humano, si acaso Dios se interesará en lo que le pide. No la está pasando muy bien, porque conforme a lo que leemos en esos versos, se enfrenta a la violencia y a la burla. Pero eso no le impide recurrir a Dios.
Su interés está puesto en Dios. El nuestro ¿en quién lo depositamos?

Roberto Trejo Haager

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