Martes 22 de septiembre

Bueno y recto es el Señor; por eso enseña a los pecadores el camino. Guía a los humildes en justicia y enseña su camino a los pobres.

Salmo 25,8-9

Este pasaje nos invita a reflexionar sobre la bondad y la rectitud de Dios, que siempre actúa con misericordia y justicia. El salmista reconoce que el Señor no solo es bueno, sino que también enseña y guía a quienes se han apartado, ofreciéndoles un camino de arrepentimiento y redención.
La idea central es que Dios es un guía paciente y amoroso, dispuesto a mostrar el camino correcto a quienes se sienten perdidos o se sienten humildes. La humildad y la pobreza de espíritu son cualidades valoradas en la Biblia, a diferencia de la arrogancia, porque permiten recibir la enseñanza divina y transformarse interiormente. La presencia de Dios en nuestras vidas no solo está para juzgar, sino también para enseñar y acompañar en el proceso de rectificación y crecimiento espiritual.
Este pasaje nos invita a confiar en la bondad de Dios, incluso en los momentos de dificultad o pecado. Nos recuerda que no estamos solos en nuestro camino y que él está dispuesto a mostrarnos la dirección correcta si somos humildes y nos dejamos guiar por él. También nos desafía a imitar su actitud de misericordia y justicia en nuestras relaciones con los demás, siendo pacientes y compasivos con quienes necesitan orientación o incluso nuestra ayuda.
En definitiva, estos versículos nos exhortan a buscar la guía divina, reconociendo nuestra condición de humildes y necesitados, y confiando en que Dios, que es bueno y recto, siempre desa conducirnos hacia la justicia y la verdad.

Norberto Rasch

Compartir!

Facebook
Twitter
LinkedIn
WhatsApp
Email
Print