Alrededor de 40 mujeres se reunieron en la Iglesia Luterana de Paysandú, perteneciente a la Iglesia Evangélica del Río de la Plata (IERP), para compartir una jornada de reflexión en torno a la espiritualidad y la salud mental. Del encuentro participaron mujeres luteranas y también integrantes de otras iglesias. La jornada comenzó con ejercicios guiados por la profesora Rosmarie Vergnes, quien invitó a las participantes a presentarse y a disponerse corporalmente para las actividades del día.
Luego del devocional inicial, la psicóloga Rosana Bollo coordinó un espacio de reflexión a partir de distintos casos inspirados en situaciones cotidianas de mujeres sobrecargadas, limitadas o que no se sienten escuchadas. El trabajo en grupos dio lugar a conversaciones profundas, testimonios personales, momentos de emoción y experiencias de empatía y contención.
Después del almuerzo llegó el momento artístico. Inspiradas y acompañadas por la profesora Karen Habringer, las participantes pintaron posavelas con diseños de mandalas, símbolo de equilibrio y unidad. Por la tarde, la Dra. Mercedes García Bachmann estuvo a cargo del estudio bíblico sobre el Salmo 113. La reflexión puso especial atención en el último versículo: “A la mujer que no tuvo hijos Dios le da la alegría de ser madre y de tener su propio hogar. ¡Aleluya!”. A partir del texto se abordó la situación de las mujeres estériles en el contexto bíblico, quienes quedaban expuestas a la pobreza y la vulnerabilidad al no tener descendencia ni acceso al patrimonio. La lectura permitió recuperar la voz y el testimonio de una mujer que reconoce la acción salvadora de Dios en su vida.
El encuentro finalizó con un devocional y un intercambio de velas entre las participantes. Desde la comunidad se expresó un especial agradecimiento a las mujeres que prepararon y acompañaron cada momento de la jornada, que fue vivida intensamente y con mucha alegría. La reflexión permanece abierta como un llamado a acompañar a las mujeres que atraviesan situaciones de angustia, para que puedan encontrar alivio, fortaleza y espacios de escucha. También como una invitación a que los hombres asuman activamente tareas de cuidado, acompañen e impulsen los dones de las mujeres.

