Ustedes, por su parte, siguieron nuestro ejemplo y el ejemplo del Señor, y recibieron el mensaje con la alegría que el Espíritu Santo les daba en medio de grandes sufrimientos.
1 Tesalonicenses 1,6-10
El pueblo de Tesalónica nos recuerda que debemos recibir el mensaje de Dios con alegría y esperanza, a pesar de los sufrimientos que estemos pasando, pues es el Espíritu Santo quien nos la muestra. Si somos capaces de recibir el mensaje de esta manera, lograremos transmitirlo a todos los pueblos sin necesidad de decir palabra al- guna, solo con el ejemplo.
Recuerdo la historia de un joven que había sufrido un grave accidente y estaba luchando por su vida en el hospital, sometiéndose a cirugía tras cirugía, sufriendo no solo los dolores y los procedimientos, sino también la ansiedad, la angustia y el miedo a perder lo más preciado que tenemos. En esos momentos, lo visitaba una pastora que lo acompañaba, le llevaba algún pequeño obsequio y charlaban para que pudiera distraerse, aunque solo fuera por un rato. Durante las charlas, la pastora le transmitía mensajes del Evangelio para que pudiera tener esperanzas y fuerzas. El muchacho los recibía con alegría. Finalmente, se recuperó y volvió al mundo. Aunque no se recuperó físicamente al cien por cien, dedica su vida a ayudar en la iglesia y en todos los espacios a los que sus dones le permiten acceder.
Tomo como ejemplo la historia de este joven porque demuestra cómo podemos apoyarnos en Cristo en los momentos difíciles, cómo podemos recibir con alegría su mensaje y cómo esto hace que la palabra llegue más lejos y se siga multiplicando. Seamos como ese joven.
Mateo Fischer