Sábado 19 de septiembre

En un mismo espíritu y luchando unánimes por la fe del evangelio.

Filipenses 1,27

La comunidad de Filipos, por la información que recabamos, parece ser una comunidad heterogénea. Entre sus integrantes estaban judíos, gentiles, incluso el guardia-cárcel y su familia que pertenecían al sector de los funcionarios del Imperio Romano. Pablo escribe des- de la cárcel. Conocía muy bien a esta comunidad nueva. Apostaba a que sólo a través del dialogo, oración y el amor en la comunidad podían dar un testimonio claro. Por ello el apóstol apuesta a la unidad de la comunidad. Pablo estaba convencido de que no alcanza con predicar y anunciar la buena noticia del Cristo, pues lo más importante era construir esa unidad.
Construir comunidad no es tarea sencilla. No lo fue en el tiempo del apóstol ni lo es hoy por cierto. Por ello el apóstol recuerda con mucha claridad enfática diciendo: “Compórtense ustedes como es digno del evangelio de Cristo”. Es decir, la comunidad no tenía como cometido buscar qué vivir y anunciar… la noticia ya estaba clara: anunciar el amor y la justicia de Cristo que se proyectan en una vida comunitaria que debe ser modelo para la sociedad.
Para ello el énfasis del apóstol era “luchar unánimes por la fe del evangelio”. La exhortación es estar en unidad para poder vivir como comunidad la propuesta de Cristo.
La diversidad cultural de la comunidad podía suponer un obstáculo a la hora de encontrar una forma creíble de anunciar el mandato de Jesucristo. Por eso, la exhortación se centra en el amor. Donde se construye amor, también se establece confianza. Cuando hay confianza mutua, aprendemos a cuidarnos mutuamente.
Oración: Buen Dios, tú haces lugar para personas débiles, cansadas y también fuertes. Recibe a tu pueblo que quiere caminar bajo tu amparo.

Wilma E. Rommel

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