Viernes 2 de octubre

Pero todo esto, que antes valía mucho para mí, ahora, a causa de Cristo, lo tengo por algo sin valor.

Filipenses 3,7

Pablo nos muestra un cambio radical en su forma de ver la vida: aquello que antes consideraba valioso —su posición, sus logros, su reputación— ahora lo ve como algo insignificante en comparación con su relación con Cristo.
Esta enseñanza nos invita a hacer una pausa y evaluar nuestras propias prioridades: ¿estamos invirtiendo nuestro tiempo y esfuerzo en cosas pasajeras o en cosas que tienen valor eterno?
Imagina que tienes una balanza. En un plato pones tus éxitos, tus bienes materiales y tu reconocimiento. En el otro, pones tu crecimiento espiritual, el amor por los demás y la comunión con Dios. ¿Hacia qué lado se inclinaría la balanza en tu vida?
No es que las metas personales y el esfuerzo sean malos, sino que, cuando los convertimos en el centro de nuestra vida, podemos perder de vista lo que realmente llena nuestro corazón. Pablo nos enseña que el verdadero valor no está en lo externo, sino en conocer y seguir a Cristo.
Querido y bondadoso Dios, ayúdame a ver las cosas con tu mirada.
No permitas que mi corazón se aferre a lo pasajero, sino que encuentre el verdadero valor en seguirte y vivir según tu voluntad. Señor, enséñame a dar prioridad a lo que realmente importa. Amén.

Kathelen Patricia Strege Weiss

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